Presentaciones exitosas: Cómo vender una idea

29 marzo, 2009

Nuestro Director Ejecutivo fue citado por Revista Mujer de La Tercera para dar 10 recomendaciones a quienes al emprender tengan que presentar su proyecto. Más detalles en el sitio de Revista Mujer.

Revista Mujer

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La consistencia de los mensajes

23 octubre, 2008

Soy un convencido de que los pequeños detalles son los que hacen la gran diferencia en todo. Tomé esta fotografía en Expoenlaces hace algunos meses.

Puede que a muchos no les llame la atención a primera mirada. Sólo hay alguien que observa cómo los niños aprenden con sus robots. Pero fíjense en el pendón y en la bolsa que porta la asistente. El primero dice que Enlaces tiene 16 años educando con tecnología, la bolsa dice que Enlaces cumple 15 años. El pendón se repetía en toda la exposición, todos los asistentes tenían la misma bolsa.

No tengo dudas de que Enlaces estaba cumpliendo 16 años y que aprovechó la oportunidad para utilizar las bolsas que hizo durante el año anterior y que aún tenía en stock, pero si el objetivo es remarcar la experiencia que tienen en el programa, por qué no decir ‘Enlaces, más de 10 años educando con tecnología’ u otra frase que les permitiera que el material producido no fuera tan perecible?

Puede parecer obsesivo, pero uno de los requisitos para que un mensaje sea percibido sin ruido por una audiencia es que sea claro, cosa que en este caso no se cumple.


BTL Vs. ATL: ¿David contra Goliat?

23 septiembre, 2008

BTL…ATL… Seguramente la primera cosa que se les debe estar pasando por la cabeza es un gran signo de interrogación. No se preocupen, no estoy dando las siglas de una enfermedad de moda… se trata de la forma resumida de referirse a Above The Line y Below The Line… denominaciones que empleamos los marketeros para referirnos a una u otra estrategia de comunicación y o promoción de productos y servicios.

Llamamos Above the Line a las estrategias que emplean los medios de comunicación tradicionales, llámese TV, Radio, Prensa y diarios, entre otros; y por oposición, Below the line serían todos los medios alternativos.  Esta es la forma más simple que tendría para definirlas, pero como soy mujer y no puedo negar que a las de mi género nos encanta complicar las cosas, debo decir que esta denominación no es suficiente para entender el espíritu con que fueron bautizadas.

Me voy a remontar a las épocas del apogeo de la Publicidad en TV y radio; esas en que Darrin Stephens, el esposo de La Hechizada, era un publicista creativo e inspirado por la brujita “undercover”. En esos tiempos, los presupuestos de Marketing de las empresas estaban dirigidos en su mayoría a promocionar los productos a través de campañas televisivas, radiales o anuncios en diarios y revistas. Por ello, la agencia de Publicidad, considerada el socio estratégico, manejaba estos importantes presupuestos y su retribución era obtener la ya famosa (y actualmente “histórica”) Comisión de Agencia del 17,65%. En otras palabras, los presupuestos para la cuarta “P” (Promoción), se distribuían entre el costo de los medios masivos y la producción creativa; total sobre el que se calculaba la comisión de agencia.

A medida que los tiempos fueron cambiando, el consumidor también lo hizo. Los entendidos del Marketing empezaron a notar una evolución (por no decir reacción) de éste, debido a que ya no era tan fácil de impactar, ni de ubicar. Las costumbres no eran las mismas, ya no teníamos un jefe de hogar pasando sendas horas frente al televisor viendo desde CNN hasta el show de Bill Cosby. Asimismo, los adolescentes ya no se quedaban en las tardes viendo El Gran Chaparral, preferían estar con sus amigos en algún juego de video… En otras palabras, se dieron cuenta de que tenían que desarrollar nuevas formas de comunicación y promoción para sus productos. De allí que inician su aventura en “busca del consumidor perdido”, creando eventos, tours por los puntos de venta y consumo, irrumpiendo con una carta ingeniosa en la oficina del jefe de familia (marketing directo), etc. Y como este tipo de “creaciones” no podían considerarse un trabajo de la Agencia de Publicidad, deciden trazar una línea en el presupuesto (por debajo de la comisión de agencia) y empiezan a designar fondos para suplir los costos de las acciones alternativas, a las cuales las llaman: BTL… Caso resuelto las siglas significan: Below The Line of The Agency Commission!

Ahora que ya nos entendemos (o al menos eso espero) podemos entrar de lleno al tema original de este artículo. El pleito recurrente entre las agencias de publicidad y las de comunicaciones Bellow The Line: ¿Quién puede más?, ¿Es mejor el ATL o el BTL?… Nuevamente contestaré de la forma más femenina que sé: ¡DEPENDE! Y no es que me las quiera dar de difícil… es que en la vida todo es muy relativo y por ello es tan importante analizar todo con detención.

Si entendemos el motivo por el cual los marketeros empezaron a “hurgar” en sus mentes para buscar  múltiples formas de llegar al segmento objetivo de una manera directa; era porque necesitaban rentabilizar su inversión y acercar la marca al consumidor final. Sin embargo, no por ello dejaron de hacer comerciales de TV o radio.

Aunque las comparaciones son horrorosas, por lo general son necesarias para poder tomar decisiones. Por ello, cuando tengo que decidir entre qué estrategia seguir para un determinado producto o servicio, comparo ambas estrategias de comunicación como si fueran “armas” en una batalla. Y si en los textos universitarios una lectura obligada es el Arte de la Guerra de Zun Tzu, entonces es totalmente válido que yo tome el marketing como una conquista por los deseos del consumidor ¿no lo creen?.

En fin, volviendo al tema de las “armas”, para mi el ATL es como la dinamita: Potente, fuerte y fulminante; asimismo alcanza grandes superficies pero (siempre hay un pero en todo) sólo se puede aplicar en lugares “permitidos” y estáticos. Es decir que si por ejemplo mis “amas de casa” ya no están en el hogar, si no que en una camioneta haciendo movilidad escolar, la dinamita de nada me servirá para alcanzarlas.

Del otro lado, el BTL sería como el arco y flecha: Ligero, ágil y directo al objetivo. Además, se puede usar en cualquier lugar y en cualquier momento; incluso cuando el objetivo está en movimiento. Un arquero puede ir a donde esta su “blanco” y darle justo allí… en el centro del corazón. Pero podemos darle a uno o dos, o incluso cien, y que pasa si son mil?…Aunque siempre existe alguien que se siente Robbin Hood, es más útil usar la dinamita.

Hay además otros aspectos a tomar en cuenta: la vulnerabilidad y el presupuesto. Hay momentos en los cuales el consumidor está más dispuesto a escuchar de un producto o servicio, momentos en los cuales es más sensible a ser persuadido. Por ejemplo, si usted se encuentra haciendo cola en un cine y observa la siguiente situación:

•    Hay dos amigas conversando. Una le dice a la otra que se muere de sed  y que daría lo que fuera por una Canada Dry ligth. La otra le contesta: ¿Canada Dry ligth? ¡No sabía que existía! A lo que la amiga contesta: Claro, recién salió y está riquísima, lo mejor es que tiene 0% de calorías.

Le aseguro que luego de comprar su entrada para el cine, muerto de sed, lo primero que hará es ir a la zona de cafetería y preguntar si tiene esa bebida ¿o no? Por el contrario si Ud. hubiera estado en la comodidad de su dormitorio, viendo el noticiero de la noche, a punto de dormirse porque al día siguiente le espera un arduo día de trabajo y le pasaban el comercial de la nueva bebida… entonces habría pensado… “uhm que interesante, la probaré algún día”, pero pasarán varios días y los estímulos disminuirán y probablemente Ud. no se acuerde más del nuevo producto.

En este caso enfrentamos la efectividad de una estrategia del BTL que últimamente está causando furor, conocida como publicidad boca a boca (vs. la publicidad televisiva); es decir enfrentamos a David contra Goliat y al igual que en la historia bíblica, el pequeño vence al gigante sólo con una onda. Pero no debo ser injusta pues sería imposible impactar a millones de personas en corto tiempo con la primera estrategia. Para ello está la publicidad masiva.

Y si combinamos ambas ¿qué resultaría? Un marketing poderosísimo, una herramienta integrada que nos permitiría comunicar o informar a una gran superficie y a la vez impactar directamente al público objetivo más importante. Entonces, si en las guerras se usan tanto las granadas como a los francotiradores, usemos pues en el campo del consumidor el ATL y el BTL sin enfrentarlos, sólo complementándolos. Es verdad que en este mundo de escasez de tiempo, cada vez el BTL es más necesario y si bien en ocasiones estas acciones pueden ser eficientes sin las de ATL y viceversa, es preferible integrarlas para golpear varias veces y luego hacer un Knock-Out al consumidor. Lo más importante es buscar una forma original de hacer las cosas, llegar e impactar al grupo objetivo.

Dejemos pues que David y  Goliat se den la mano y cambiemos la historia.
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Por Ruth Castillejo Legtig, Gerente General de Impulso Corp, agencia peruana de Comunicaciones BTL y Outsourcing de marketing en Gestión Empresarial.


La imagen en una estrategia de comunicación integral

23 septiembre, 2008

Todos hemos recibido comentarios informales acerca de cómo nos vemos en alguna fotografía (“Que bien saliste”, “la cara que pusiste”, etc.). Con la misma naturalidad, más de alguna vez hemos comentado las fotos de nuestros conocidos e inconscientemente (o tal vez no tanto), evaluamos cada imagen que vemos en los medios de comunicación, sean fotos empresariales, de farándula o política.

A partir de esto es que resulta importante reflexionar sobre la importancia que tiene la imagen en una estrategia de comunicación.

Hace un par de semanas y tras una operación en sus párpados, Sebastián Piñera interrumpió su reposo para asistir a una reunión en La Moneda, exponiéndose a los medios de comunicación y generando un montón de cobertura a partir de lo extraño que lucía su rostro.

Como buen político la oportunidad le sirvió para utilizar frases marketineras respecto de la necesidad de incorporar caras nuevas a la política o bien ser un candidato que ve la realidad con nuevos ojos, pero en definitiva, ¿aportaron positivamente a su imagen y campaña presidencial estas fotos?.

Un ejemplo ficticio puede aportar más claridad acerca del tema: ¿Qué pasa si un exitoso y reconocido empresario es fotografiado por un medio de comunicación al salir de su trabajo, cabizbajo, con la camisa y corbata mal colocadas, con kilos de más… y la imagen está tomada desde arriba, lo que hace que el protagonista luzca más chato y apocado de lo que es en realidad?

La publicación de esa fotografía podría transmitir que aquel que fue un gran empresario ahora es un hombre derrotado, hundido (lo cual podría atenuarse o agravarse según lo que diga la noticia relacionada). ¿Se acuerdan por ejemplo de Paul Wolfowitz, ex Presidente del Banco Mundial, fotografiado por la prensa al utilizar calcetines con hoyos?

Y es que en cualquier ámbito, ya sea familiar o laboral, pero sobre todo si uno es un personaje publico o lo que llamamos en el mundo empresarial, un vocero, debemos esforzarnos por entregar una buena imagen. No en términos de belleza, sino de proyectar las ideas correctas, acordes con la estrategia, “LO QUE NOS INTERESA COMUNICAR”, sin que elementos que son subsanables puedan ensuciar o distraer de lo que es importante, pues se trata de nuestra carta de presentación y por ende hay que prestarle mucha atención.

En un mundo competitivo no se puede perder ninguna oportunidad para causar una buena impresión y si bien esto ha sido así desde siempre, ahora se hace más evidente por la exposición mediática que resulta de los medios audiovisuales e Internet. Como ejemplo, el programa de televisión CQC se dedica especialmente a buscar estos detalles en los personajes públicos, que si bien dan la impresión de ser muy rebuscados, podemos notar que se suceden infinidad de veces día a día.

Buenas fotografías corporativas dan la oportunidad de destacar entre la competencia, y presentar una imagen adecuada de los ejecutivos y las empresas. En lugar de dejar que los clientes se lo imaginen, la recomendación es utilizar fotografías propias (en su sitio web, en folletos o en anuncios) para mostrarles, por ejemplo, que es un experto en tecnología con una oficina que cuenta con las más avanzadas innovaciones. El utilizar fotografías propias, con personas reconocidas o reconocibles (y no como a veces sucede con ejecutivos arios, orientales o afroamericanos), causa en los clientes una impresión favorable, que generará de inmediato más posibilidades de que seleccionen a su empresa para hacer negocios.

Cuidar la imagen en las campañas de comunicación resulta relevante porque el discurso tiene que ir acompañado –en sintonía- con la imagen. No en vano, grandes reyes y autoridades, cuentan en sus filas con expertos en la materia, quienes se preocupan de que cada imagen oficial que se difunda, transmita exactamente los valores a los cuales se busca relacionarse.

La forma en que cada uno se muestre dice mucho de cada persona, por eso debemos aprender a sacar el mayor provecho de ello. Los actores y los políticos lo saben bien y cada día son más los que cuentan con su propio asesor de imagen. Colores oscuros para la noche, mangas ceñidas para parecer más altos, calcetines lisos y a juego con el traje para los caballeros… Todas claves para vestir bien según la edad, la figura, el momento y lo que se quiera transmitir. Basta con pensar en cómo vestimos a la hora de ir a una entrevista de trabajo para entender la importancia de este tema.

Una fotografía resume la imagen a transmitir y a partir de lo mismo se debe tener en cuenta que una buena/mala fotografía hará siempre más/menos interesante el resto del mensaje que queramos comunicar. Qué se quiere transmitir también será relevante, pues no se aconseja una fotografía con la misma vestimenta si se piensa en comunicar a los accionistas de la empresa lo exitoso de los resultados del último trimestre, que si se piensa transmitir las últimas actividades relacionadas con RSE.

Uno puede evaluar de distintas formas cómo se viste y cómo aparece Hernán Somerville en cada una de las fotografías que los medios le toman, pero él proyecta una imagen muy coherente con su perfil: siempre se le ve impecable, y el color de sus trajes y el de sus corbata potencian la calidad de líder, al marcar una distancia con respecto al público. Esto no significa que este estilo sea el correcto para todos, cada cual tiene caracteristicas propias y se desenvuelve en diferentes ámbitos, por lo que no existe un solo modelo, hay que estudiar caso por caso.

En primera instancia el tema suena incomodo, pero el sacrificio vale la pena, pues en el corto plazo traerá dividendos inesperados. Un fotógrafo dedicado podria parecer molesto, demasiado acusioso y que molesta más de la cuenta para tomar una “simple” foto social, si bien el objetivo es poder hacer que esa fotografía entrege el mensaje correcto.

La recomendación apunta entonces a disponer de uno o más fotógrafos que se preocupen de crear un buen banco de imágenes actualizado de la empresa, que permita contar con material de calidad para revistas internas, notas de prensa, ferias, presentaciones de proyectos y catálogos…de modo de transmitir una imagen acorde con lo que la marca desea proyectar, facilitando y potenciando así, la comunicación de la misma.

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Por Ricardo Pasten, fotógrafo de vasta trayectoria en las distintas áreas de la fotografía: periodística, institucional y publicitaria.


La contribución de los eventos en el marketing empresarial

23 septiembre, 2008

Aunque en nuestro país la palabra evento ha sido utilizada incluso para referirse a los hoyos de las calles, tradicionalmente al hablar de un evento nos referimos a la realización de actividades sociales para celebrar un acontecimiento o suceso.

Y si bien la palabra también se asocia a la eventualidad de un hecho imprevisto, eso no quiere decir que un evento y su planificación pueda dejarse al azar, perdiendo el objetivo central de aportar valor y generar retorno a la empresa, según la estrategia (de comunicación integral) de la cual sea parte. Es a partir de esta visión global que un evento puede ser evaluado a la luz de resultados concretos, sin transformarse en una actividad aislada con efectos de corto plazo, como puede resultar si el objetivo es sólo organizar una fiesta de fin de año para la entretención de la fuerza de venta.

Actualmente una parte importante de los presupuestos de marketing se destina a la organización de eventos y gran parte de los esfuerzos de los ejecutivos se concentran en averiguar qué tipo de eventos son los más demandados por el mercado, centrándose en objetivos como la innovación, el impacto en el público objetivo e interesar a los medios de comunicación.

Desde la perspectiva de una estrategia integral de marketing, un evento es sólo una parte del plan, una herramienta capaz de generar un escenario en el que se vincule la empresa con las personas para producir un intercambio de información y conocimiento, por lo que pensar en lo atractivo de un evento resulta importante, pero no lo es todo.

Un evento puede contribuir al posicionamiento de una nueva empresa, ampliar su base de clientes, promover nuevos servicios, fidelizar a los mejores clientes, o bien consolidar el compromiso de los trabajadores al interior de la propia organización, generarando cultura o cambio organizacional. Al conocer cuál es el objetivo será más fácil definir el tipo de evento (seminario, taller, conferencia, cena, fiesta, viaje, etc.), el número y la lista de invitados, asignar un presupuesto, planificar las actividades que involucrará, el lugar en que se realizará, etc.

Una adecuada planificación resultará clave en este sentido, pues una cosa es por qué las empresas organizan eventos y otra por qué la gente asiste a ellos. Las razones más comunes por las que alguien asiste a un evento son para obtener información, para intercambiar puntos de vistas con colegas, o bien para salir de la rutina y entretenerse. Si ninguno de estos factores es considerado en la definición del evento, difícilmente alguien asistirá a la actividad. Por el contrario, si a partir de todo lo que hemos comentado se construye una actividad que resulte atractiva y adecuada para el público objetivo, la asistencia tiende a asegurarse.

Algunos ejemplos de detalles a considerar. Si mis invitados son ejecutivos de primer nivel, que acostumbran viajar constantemente por la región, ¿debo invitarlos con el mismo plazo que si invito a algún ejecutivo que se desempeña únicamente en mi ciudad?. Si mi negocio es la alta costura, ¿debo invitar a un desfile a los clientes top de un banco determinado o a quienes acostumbran comprar este tipo de productos?, ¿tengo una base de contactos?. Si parte importante de mis invitados son periodistas que trabajan en medios de comunicación, ¿puedo agendar la actividad a las 19:00hrs., cuando gran parte de ellos está trabajando?. Si quiero impactar y agasajar a los comerciantes del centro de Santiago, ¿puedo organizar un desayuno en un centro de eventos del barrio alto, donde el acceso sea difícil para quienes no cuentan con movilización propia?

El éxito de un evento está dado en gran medida por la consideración y el manejo de este tipo de detalles. Poniendo como ejemplo algo cotidiano, con mi señora tenemos un ranking de los mejores matrimonios a los que hemos asistido, lo cual nos ha permitido darnos cuenta de que si bien la cercanía con los recién casados importa, lo más relevante a la hora de calificar uno u otro como mejor, son los detalles que hacen que nos hayamos sentido de forma especial y recordemos ese momento como algo único. Puede haber sido la porción de torta que nos entregaron al volver a casa, la preocupación de contar con un menú especial porque ella es vegetariana, la delicadeza de los novios para hacernos sentir parte de su fiesta, otra cosa o la suma de todas ellas (y no estoy considerando la ambientación, la calidad del servicio y de la comida, y otros puntos que en cierta medida pasan a ser atributos mínimos con los que la mayoría cumple… aunque también tenemos un ranking con los que no lo hacen, pero esa es otra historia), lo importantes es que consistentemente los primeros lugares de nuestra selección siempre involucraron gran dedicación de parte de los novios. Como leí hace unos días, se debe cuidar hasta el más mínimo detalle porque las mejores improvisaciones son las que están perfectamente preparadas, y eso en la práctica marca diferencias.

Volviendo entonces al ambiente empresarial, ¿qué dedicación le damos a los eventos de nuestras empresas?, ¿asignamos a alguien con experiencia, que pueda comprender los lineamientos de la estrategia, traducirlos y aplicarlos en la actividad y luego dedicar el tiempo necesario a los detalles?.

La experiencia nos ha demostrado que muchas veces hay una gran planificación pero la ejecución no está al nivel (por falta de tiempo), o viceversa (el evento resulta muy bueno, pero no aporta a la estrategia de la empresa porque nadie lo entendió ni recordó la actividad).

Otro ejemplo. Si uno de los pilares de nuestro servicio es la satisfacción del cliente, que expresamos a través de un servicio personalizado, ¿podemos organizar una cena en la cual servimos el mismo menú a todo el mundo?. Ciertamente podemos y sería correcto, pero qué pasa si se planifica un plato único para cada invitado, preparado a partir de sus preferencias personales, las que fueron identificadas en reuniones previas y sin que se le pregunte por ellas durante la actividad. De seguro que algo así quedaría en la memoria de los asistentes por mucho tiempo, junto con la marca que fue capaz de hacerle vivir esa experiencia, pues las percepciones del evento se asocian directamente a la empresa que lo organiza.

En busca de estos detalles que hacen la diferencia es que muchas empresas contratan a terceros (como nosotros) para que realicen sus eventos, siendo capacez de conjugar los objetivos y necesidades de su empresa, sus mensajes, objetivos y público, y crear un evento sólido, original, creativo, con historia y contenido, capaz de entregar resultados medibles a la empresa (acorde con la estrategia y más allá de los porcentajes de invitados que asistieron y su evaluación de la actividad).

Un evento puede contar una historia, lo importante es que sea una positiva para su marca.

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Por Ernesto Conrads, Director de PressCom.


Artículos publicitarios en la estrategia de marketing integral

9 julio, 2008


Casi sin darnos cuenta día a día estamos expuestos al bombardeo de marcas que nos prometen vivir diversas experiencias. El logo de Casio en mi despertador me reafirma que la hora es correcta; la lata de Nescafé me asegura que el café será sabroso; el logo de Gillette que la experiencia de afeitado será buena; y Axe que el desodorante brindará un día entretenido.

En este sentido es que las marcas luchan por ganar un espacio en cada momento. Algunas optan por aparecer en televisión porque eso es lo que más hace determinado tipo de público, otros por aparecer en revistas de negocios mediante artículos que entreguen más detalles acerca de su oferta o con argumentos que la validen, y otros por simplemente poner la marca en su envoltorio.

En este contexto, los artículos publicitarios se establecen como un medio efectivo para alcanzar determinados segmentos de una manera discreta y personalizada, favoreciendo la repetición de compra, reconocimiento y la retención del nombre y/o mensaje del anunciante.

De la misma forma, pero en distinto contexto, es que un artículo publicitario puede aportar con creces a la promoción de una marca. Basta con asistir a una feria y fijarse en los asistentes para ver cuál es el stand más visitado. Gorros, lápices o bolsas (gratis!) resultan un excelente gancho para llamar la atención de determinado segmento.

Actualmente existen miles de artículos entre los que se debe elegir el adecuado para cada segmento objetivo. Por ejemplo, si se es parte de una empresa de servicios financieros que busca aumentar la lealtad de sus clientes, una buena opción podría ser una calculadora solar de bolsillo; tal como si se es dueño de un garage se puede regalar un medidor para la presión de los neumáticos que lleve impreso el logo y número de teléfono. Una opción popular (y repetida) para las empresas de tecnología es el mouse pad con logotipo y URL.

Se cual sea el artículo, la idea es que su ventaja radique en la mayor exposición que tendrá frente a cualquier otro tipo de promoción. El valor a pagar dependerá de la calidad y cantidad del producto elegido (y la audiencia).

Después de todo, ya sea un gorro o un destapador, el producto promocional representará un símbolo tangible del mensaje de la empresa y debería ser algo que valga la pena conservar.

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Por Stefan Langer, Gerente General de UShop


Más importante que tener una idea, es venderla

9 julio, 2008

Muchas buenas ideas de negocio quedan sólo en eso porque sus autores no están dispuestos a arriesgar en su desarrollo.

Y es que resulta difícil emprender. Sea por la falta de confianza en las propias ideas, por no tener el conocimiento o capital necesarios, los emprendimientos escasean, tanto en forma de nuevos negocios como en innovaciones al interior de las organizaciones más tradicionales.

Puede que también exista temor. Las cifras respecto de las tasas de fracaso de los nuevos emprendimientos suelen ser alarmantes. Sin importar el país, en promedio, el 80% de las nuevas empresas fracasan antes de los cinco años y el 90% de ellas no llega a los 10 años. De acuerdo con la CEPAL “en los países subdesarrollados entre un 50 y un 75% dejan de existir durante los primeros tres años”.

Si esta es una de las razones, vale la pena pensar en cuáles son los errores que más se cometen.

Mi experiencia me dice que hay funciones críticas que muchas veces no se toman con la debida seriedad. Comunicar y vender son algunas de ellas.

Si los emprendedores no tienen una sólida formación en temas como lenguaje y negociación, cómo se puede asumir que saldrán airoso de presentaciones y reuniones que podrían ser clave para el financiamiento o desarrollo de su idea. Y otro ejemplo, si el emprendedor nunca tuvo que disertar y presentar un trabajo ante su curso (cosa que se repite con más frecuencia de la que se podría pensar), cómo se espera que sea capaz de responder de forma correcta a un periodista que lo interroga en medio de una situación de crisis.

Los ejemplos son muy cercanos al área de la comunicación estratégica, pero se repiten una y otra vez. Clientes que contratan una agencia de diseño Web y que tras invertir tiempo y dinero en ella, optan por la opción que sugería la señora o la ahijada escolar del gerente general, que por tener un Fotolog resulta ser la mejor referencia en el desarrollo de estrategias en Internet. Y después se preguntan qué fue lo que hicieron mal.

Ciertamente la opción más cercana o más barata no siempre será la mejor.

Durante las últimas semanas he tenido la oportunidad de conocer dos casos de emprendedores chilenos que creo que se dieron cuenta de esto y asesorándose por expertos han logrado marcar diferencias.

El primero es Ari Wurmann con su proyecto Franktitude (si no lo conocen pueden ver lo que escribieron de él revista Qué Pasa y Las Ultimas Noticias). Un chileno que tras pasar por Babson se radica en Miami, con una buena idea y un producto que a la luz de la investigación realizada parecía tener una fácil penetración y rápido crecimiento en Estados Unidos. Sin embargo, Ari no se quedó en definir su oferta, abrir un local y esperar que la gente entrara. Los fondos por supuesto eran limitados y por lo mismo recurrieron a un especialista en Marketing Estratégico y PR para restaurantes: Quantified Marketing Group.

Hay muchos emprendimientos y muchos buenos restaurantes en Estados Unidos, pero no todos son portada del USA Today ni son cubiertos por el Travel Channel y CNBC.

CIertamente la idea era buena, pero para realizarla hubo que venderla a los inversionistas y posteriormente a los medios de comunicación, en ambos casos fue crucial la ayuda de expertos que supieran qué decir, cómo decir y a quién.

Un caso más local es Surikat Group, quienes llegan a trabajar con nosotros a partir de nuestra relación con Octantis. Una vez más, un buen producto y el reconocimiento de que al no ser expertos en cómo comunicar deben recurrir a los especialistas. Publicaciones en Revista Poder y Canal 13 hacen que hoy sean mucho más conocidos en sus públicos objetivos.

Atreverse a innovar y emprender es una actitud, una manera de pensar y afrontar el día a día y las oportunidades que se presentan en todo ámbito de cosas. Seguir haciendo lo que siempre se ha hecho es un riesgo que limita la generación de valor y el crecimiento futuro, especialmente en mercados altamente competitivos, donde si todos están haciendo lo mismo, es porque nadie está pensando en diferenciarse y tomar ventaja.